Provincia de:
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Barcelona
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Toda la Información:
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Comarca:
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Bajo Llobregat
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Población Habitantes:
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63.139 hab. (2011)
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Coordenadas:
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41°16′48″N 1°58′36″E
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Código postal:
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08860
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Superficie:
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12,81 km²
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Web del Ayuntamiento:
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Casteldefels (Castelldefels, en catalán y oficialmente),
es una ciudad y municipio español situado en la provincia de Barcelona
(Cataluña).
Se inscribe en la comarca del Bajo Llobregat. Su población era de
63.151 habitantes (2011).
Las primeras menciones de la ciudad se realizan con el
nombre de Castrum Felix. Una forma romanizada, Castello de Feles, servirá como
semilla para el nombre actual de la población. Durante varios años se
castellanizó el nombre como Casteldefels, y así figura en algunos diccionarios
de topónimos, si bien está cayendo en desuso desde que se adoptó la forma
Castelldefels como única oficial.
Castelldefels fue en principio una población formada por
una serie de masías dispersas. Hasta el siglo XX no tuvo una auténtica
estructura urbana. Con el desarrollo económico de la ciudad de Barcelona y la
popularización del automóvil, Casteldefels se convirtió en lugar de veraneo de
muchos barceloneses a mediados de los años 1950. En 1957 había más de 40
urbanizaciones en construcción.
Castelldefels no cuenta, de momento, con restos muy antiguos de presencia humana, pero sí muy cerca. En agosto de 2005 se recuperaron herramientas de piedra del Paleolítico inferior en el Parque de Vallparadís (Tarrasa, Barcelona) de un millón de años de antigüedad aproximadamente. Un hallazgo más cercano es la mandíbula de la Cova del Gegant (Sitges) que tiene entre 100.000 y 40.000 años, recuperada en 1952, pero no identificada como perteneciente al Homo neanderthalensis hasta el año 2001.
Lo que sí se ha encontrado son restos de fauna
pleistocénica. Dos son los yacimientos importantes: conocida desde tiempo
inmemorial es la Cova Fumada, situada en el límite entre Castelldefels y Les
Botigues, cavidad explorada por su propietario al inicio de los años 1960,
donde se han encontrado restos animales y se ha podido confirmar que había sido
habitada diversas veces por grupos humanos desde el Paleolítico Medio (100.000
– 30.000 a. C.). El otro yacimiento es la Cova del Rinoceront de la pedrera de
Ca n'Aymerich, que se encuentra en estudio desde octubre de 2002, a pesar de
que ya había sido identificada a finales del siglo XIX. Aquí se han recuperado
importantes restos de fauna de hace 500.000 años (rinocerontes, felinos,
cérvidos, tortugas) y dos fragmentos de sílex que, de confirmarse, situarían la
presencia humana en Castelldefels alrededor de los 100.000 años de antigüedad.
También se han encontrado en Castelldefels restos de la
Edad del Bronce (2.000 – 800 a. C.). Se tiene constancia de la presencia de un
grupo humano que vivió cerca del actual Can Baixeres.
Con el desarrollo de la cultura ibérica, nos encontramos
diferentes asentamientos a lugares estratégicos como son la Muntanyeta y las
colinas del Castillo, de Cal Tiesso, de la Torre Barona y de la Serra d'en
Llopart. Las excavaciones realizadas entre 1989-1995 en la colina del Castillo
muestran dos etapas de construcciones ibéricas entre los siglos III i II a. C.,
a pesar de que se han encontrado cerámicas que indicarían la ocupación desde el
siglo IV, coincidiendo con la datación del poblado ibérico de la colina del
Calamot (Gavá). Este poblado posiblemente controlaba una pequeña rada situada
al pie de la colina. Los ocupantes de estos asentamientos eran íberos
layetanos, establecidos desde el Maresme hasta una parte del Bajo Llobregat.
Con la llegada de los romanos, el poblado ibérico fue
transformado en una villa romana, dedicada a la explotación agraria con el
cultivo predominante de la viña. El vino producido se envasaba en ánforas, que
podían ser producidos en los hornos de Gavá o San Baudilio de Llobregat.
Conocemos el nombre de uno de sus propietarios por una inscripción que se
conserva en la capilla del Castillo, Gaius Trocina Synecdemus, y el de su
mujer, Valeria Haliné.
La línea de costa estaba cerca de lo que hoy es la avenida Constitución (carretera simbolizada como C-245 de Barcelona a Santa Creu de Calafell) y constituía un puerto natural muy adecuado para las naves romanes que se dedicaban al comercio. Es muy probable la existencia de este puerto comercial entre los términos de Gavà y Castelldefels ya desde el siglo IV a. C. por lo que se ha encontrado bajo la tierra, como mínimo nueve yacimientos: gran cantidad de ánforas, lingotes de plomo, anclas, tejas y barcos. La actividad de este puerto decayó desde el siglo II d. C. y así continuó hasta la caída del Imperio romano en el siglo V d. C. La causa pueden ser que las nuevas tierras aportadas por el Llobregat dificultaran la navegación o la crisis del estado romano que llevó a una ruralización de la economía y la sociedad. Esta tendencia última llevó al abandono de las villas en el Bajo Llobregat y el retorno a las cuevas.
Hay un vacío importante de información directa hasta el
siglo X, nada más disponemos de generalidades. En 415 el rey visigodo Ataúlfo
pasó los Pirineos y se estableció en Barcelona, pero su hermano Walia probó
primero establecerse en África (416) y después (418) firmó un tratado con Roma
por el que ponía sus tropas al servicio del Imperio a cambio del reconocimiento
de la posesión de tierras en Aquitania, constituyéndose el reino visigodo de
Tolosa (418-507). Pero este reino fue deshecho por los francos dirigidos por su
rey Clodoveo, que obligaron a los visigodos a retirarse hacia la Península. Fue
entonces cuando Barcelona se convirtió en capital del reino visigodo (511-517 y
531-549), antes de su establecimiento definitivo en Toledo (hacia 554-711).
El estado visigótico tenía importantes deficiencias,
debilidad aumentada por las luchas internas, una economía poco estructurada que
no permitía disponer de un ejército poderoso ni una administración permanente.
Las ciudades continuaron su proceso de estancamiento o de retroceso, la red
comercial romana perdió la actividad de siglos pasados, los caminos se
volvieron inseguros y la costa peligrosa.
La población del territorio de Arampruñá (Eramprunyà)
vivió de espalda al mar durante toda la edad media. La población de esta región
sufrió un importante descalabro con el empeoramiento del nivel de vida y el incremento
de la inseguridad, pero se mantuvo la presencia humana en el territorio como se
desprende de los yacimientos más bien conocidos: Santa María de Sales
(Viladecans), Santa María de Casteldefels y San Pedro de Gavà.
Poco después de que los musulmanes atravesaran el
estrecho de Gibraltar (711), llegaron a tierras catalanas (713-714) y, unos
años después, controlaron definitivamente Barcelona (717-718). Su control sobre
el territorio que aquí nos interesa no llegó a la centuria, pero nos ha llegado
su huella en la toponimia: Garraf, Almafar (nombre del actual San Clemente de
Llobregat), Alcalá (nombre de San Baudilio de Llobregat entre los siglos VII y
XII), Calamot (en Gavá), Jafre (en Sitges), Rafaguera (en Castelldefels) y,
posiblemente, Begas. En esta última población, también se ha encontrado un
tesorillo de dirhems cordobeses en la cueva de Can Sadurní. El territorio
estaba controlado, posiblemente, desde San Baudilio (Alcalá = castillo), donde
habría una guarnición que controlaba el estratégico paso del río Llobregat.
Después de la conquista de Barcelona en 801 por los
francos, el río Llobregat y el macizo del Garraf eran dos puntos estratégicos
en la defensa de la ciudad, y de aquí surge el actual núcleo de población que
hoy se conoce por Castelldefels. Al principio, se organizó el control de los
principales colinas del macizo del Garraf-Ordal con unas sencillas torres de
madera que servían para vigilar las frecuentes y peligrosas incursiones de los
musulmanes.
Hacia finales del siglo IX, durante el gobierno de
Wifredo el Velloso o quizás ya en el de su hijo el conde Wifredo II, uno de sus
hombres o vicarios de la frontera, posiblemente un tal Félix, con el fin de
consolidar el dominio efectivo del futuro Casteldefels, erigió el primitivo
castillo, el castrum Felix (origen del nombre de la ciudad, que trataremos más
adelante). Esto se deduce de que, cuando ya tenemos los primeros documentos
conservados sobre Castelldefels, desde 966, este territorio aparece bastante
poblado, se habla ya de la iglesia de Santa María de Castelldefels y las
tierras están cultivadas, con viña sobre todo, por muchos campesinos, sobre
quienes en ningún momento se habla de la primera ocupación de tierras
(aprisón). También tenemos noticias anteriores a 966 de fortificación de
lugares más avanzados en la frontera con los musulmanes que Castelldefels, por
ejemplo, hacia 929 en la fortaleza de Olèrdola. Para que esto fuese así, es
necesario tener fortificado y bien asegurado los territorios inmediatos, es
decir la parte oriental del macizo del Garraf donde encontramos Eramprunyà y
Castelldefels. El primer castillo que se menciona al sur del río Llobregat es
el de Cervelló, documentado a partir de 904, que controlaba el acceso al paso
del Ordal. El castillo de Eramprunyà es mencionado en 957.
Antes de 966, en el territorio dentro del término de Eramprunyà, el conde Miró de Barcelona donó las tierras bajas del delta del Llobregat no muy pobladas y amenazadas por los musulmanes para la fundación de un monasterio en Castelldefels, conocido como el monasterio de Santa María, con posesiones en Gavá y Viladecans. En 972 recibió tierras en la Sentiu, y también recibió tierras y posesiones de particulares en Begas, San Baudilio y El Prat de Llobregat. Así quedó controlada desde Castelldefels la organización eclesiástica del territorio con domus (iglesias con comunidad) dedicadas a Santa María (de Castelldefels), San Miguel (de la Sentiu o quizás del Eramprunyà), San Pedro (de Gavá?), San Juan (de Viladecans?), San Cristóbal (de Begas), San Pablo (del Prat?) y San Clemente (de Sant Climent). Pero las razias de Almanzor acabaron con la prosperidad de este monasterio, quedando reducido a Castelldefels y a su iglesia de Santa María. Hacia 985, el conde Borrell II de Barcelona parece que lo agregó al monasterio de Sant Cugat, un poderoso monasterio benedictino de Cataluña. Castelldefels quedaba libre de la autoridad del señor feudal de Eramprunyà al ser propiedad de un señor eclesiástico tan poderoso.
Antes de 966, en el territorio dentro del término de Eramprunyà, el conde Miró de Barcelona donó las tierras bajas del delta del Llobregat no muy pobladas y amenazadas por los musulmanes para la fundación de un monasterio en Castelldefels, conocido como el monasterio de Santa María, con posesiones en Gavá y Viladecans. En 972 recibió tierras en la Sentiu, y también recibió tierras y posesiones de particulares en Begas, San Baudilio y El Prat de Llobregat. Así quedó controlada desde Castelldefels la organización eclesiástica del territorio con domus (iglesias con comunidad) dedicadas a Santa María (de Castelldefels), San Miguel (de la Sentiu o quizás del Eramprunyà), San Pedro (de Gavá?), San Juan (de Viladecans?), San Cristóbal (de Begas), San Pablo (del Prat?) y San Clemente (de Sant Climent). Pero las razias de Almanzor acabaron con la prosperidad de este monasterio, quedando reducido a Castelldefels y a su iglesia de Santa María. Hacia 985, el conde Borrell II de Barcelona parece que lo agregó al monasterio de Sant Cugat, un poderoso monasterio benedictino de Cataluña. Castelldefels quedaba libre de la autoridad del señor feudal de Eramprunyà al ser propiedad de un señor eclesiástico tan poderoso.
Mientras el núcleo de población se consolidaba, hacia
1176-1178, el abad de Sant Cugat decidió enfeudar sus posesiones en
Castelldefels cediendo su dominio a la familia Tició de Gavà a cambio del pago
de unas cantidades. A ésta le sucedieron los Relat de Guimerà, que desde 1323
comenzaron a tener problemas con la familia Marc (o March), propietaria del
castillo de Eramprunyà, decididos a unificar sus anteriores posesiones. En 1427
Gispert Relat cedió sus derechos en Castelldefels a Lluís Marc.
En esta época, siglos XIV y XV, ante la amenaza de la
piratería musulmana y genovesa, se inició la construcción de un sistema visual
de prevención. Se construyen la torre Barona, que junto con la de Sant Salvador
dels Arenys en el actual barrio de Bellamar, el Castillo de Eramprunyà y otras
edificaciones distribuidas por la comarca, daban aviso encendiendo hogueras. De
esta época también son los restos más antiguos de la actual fortificación al
lado de la iglesia de Santa María, que más adelante daría lugar al castillo de
Castelldefels, símbolo de la ciudad.
Un tema a parte es el nombre de la localidad que tiene
origen con la reconquista cristiana. Tenemos testimonios del nombre utilizado
para denominar a Castelldefels durante la época medieval, pero los nombres que
aparecen en los diferentes documentos experimentaban mucha variabilidad dado
que es trata de topónimos de transmisión oral que el eclesiástico o notario de
turno trataba de reflejar en latín. Y así nos encontramos con: Kastrum Felix
(año 967), Castello de Feles (970), Castrum de Feles (970), Castrum quod dicitur
Felix (987), Chastello de Fels (1024), Castro de Fels (1254), Castro Fidelium
(1254), Castel de Felchs (1316) i Castell de Felchs (1393). Posiblemente el
nombre proviene del nombre de persona Félix, quien sería el primero que
aprisionó y fortificó el lugar, bajo la autoridad del condado de Barcelona. El
nombre de Félix, en la Edad Media, fue utilizado popularmente como Feles (Fels
en Cataluña). Señores feudales privativos de Castelldefels

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